Mi hijo y yo

Por: Nick Bilmes.

Artículo publicado originalmente en el Catálogo Colección Stokke 2015.

Todos asumen que los padres modernos estamos bien equipados para la tarea, cada vez más hábiles y con un paquete de toallitas húmedas cerca. Se supone que podemos distinguir entre el llanto por hambre o por un pañal mojado. Bueno, os voy a decir algo, no es nada fácil, al menos no para este papá. Es algo que se aprende conociendo a tu bebé.

 

 

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Nick Bilmes ha trabajado durante los últimos 15 años como profesional creativo en radiodifusión, revistas, diseño, publicidad y moda. Vive en Oslo, Noruega, con su hijo Isak y la madre de su hijo, Katrine.
 

 

Por supuesto que es agradable compartir la experiencia con tu pareja: Sentir las primeras pataditas, participar de las actividades prenatales, y claro, contribuir un poco durante el nacimiento, aunque eso te haga sentir incómodo o culpable. Pero seamos honestos, la primera parte es para mamá y bebé, y así debe ser.

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Lo que sigue, sin embargo, es algo completamente distinto. Entonces, ¿de qué trata la relación? En el caso de Isak y yo, se trata de compartir aquellas cosas que me hacen quien soy. Hacer juntos las cosas que me gustan, compartir momentos, donde yo digo qué hacer y él me sigue la corriente. Se trata de crear juntos un lenguaje, ya sea a través de sus primeras palabras o de sonrisas. Y sí, papá también se ríe.

Una receta para la felicidad

En cuanto llegamos a casa por primera vez, Isak se convirtió en un miembro permanente del personal de mi cocina. Me encanta cocinar y lo hago al menos una vez al día. Me agrada pensar que es gracias a mí que Isak rehúsa a comer cualquier tipo de platos precocinados. Ni siquiera los toca.

 

 

"En el caso de Isak y yo, se trata de compartir aquellas cosas que me hacen quien soy."

 

 

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De lo que sí estoy seguro es que su afición por la comida y los sabores ha crecido porque ha estado atado a mí mientras cocinaba. Dejando aparte el repertorio típico de vocabulario, su primera palabra fue "queso", seguido de "manzana", "pera" y "pimiento", tal vez el comienzo de una receta increible.

Nuestra segunda pasión es bailar al ritmo de la música disco. La armonía de nuestras voces puede apreciarse por todo el vecindario los domingos al mediodía mientras preparamos el almuerzo. Nuestros cuerpos se mueven como si fueran uno, sacudiendo las caderas y girando en puntillas. Ahí va otra pizca de nuez moscada con un toque de Boney M. ¡Qué bueno que las buenas relaciones no tengan público!

 

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Después de un año y medio como padre, conozco a mi hijo y él a mí, y mañana nos conoceremos aún mejor.

 

¡Consejo! 

Un portabebé puede ser muy útil para cocinar o bailar con tu bebé.

 

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June 2016